"Cualquier cosa que vale la pena perseguir supone sufrir, solo un poco", dice el fotógrafo de surf Chris Burkard, al explicar su obsesión por las playas más frías, agitadas y aisladas del planeta. Con fotos para dejarnos boquiabiertos y con historias de lugares que han visto pocos humanos y mucho menos donde se ha hecho surf, nos hace participes de su "cruzada personal contra lo mundano".
